Fashion walk of fame new york city

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Es como si la naturaleza se hubiese equivocado: Endry Cardeño tenía que haber sido mujer.

Repararla (¿o repararlo?) de pies a cabeza resulta un verdadero deleite estético. Sus armoniosos senos, su diminuta cintura y sus brazos tonificados combinan perfecto con el resto de su fisionomía.

Es tan guapa. Y tiene esa personalidad desparpajada que logra cautivar a cualquiera. Es imposible que pase desapercibida.

De verdad que resulta excitante conversar con el primer transexual en la historia de la televisión colombiana. ¿Quién podría olvidar su personaje de Laisa en la comedia Los Reyes? ¿Cuántas, o mejor, cuántos no quedaron boquiabiertos al ver el cuerpazo que se manda? Hasta el más heterosexual se podría confundir...

Con Endry no tienes ese conflicto (que sí pasa con otros gays) de pensar en cómo te le diriges: si como a una linda chica o como a un hombre. Salta a la vista que es más mujer que muchas. No sólo por como luce, sino por cuanto transmite.

Ya hace casi 10 años que llegó a la pantalla chica y desde entonces logró una importante carrera que no sólo incluye formatos de televisión, sino las tablas y el cine.

Sin embargo, en cada una de sus interpretaciones ha conservado su esencia femenina. Algo que le sale por inercia. Ahora la vemos todas las noches asumiendo, quizá el papel con más carácter de su trayectoria: “Cicatriz”, un sicario que, por obvias razones, no puede usar una gota de maquillaje. Luce tan varonil y, bueno, ordinario, que terminó el primer capítulo de la serie Fugitivos y la mayoría de los espectadores pensamos que no apareció en ninguna de las escenas.

“Este personaje es un reto actoral. Te voy a confesar algo: la primera vez que llegué al set como Cicatriz me sentía más desnuda que el día que hice las fotos para Soho”, revela entre risas la actriz.

Tiene un sentido del humor extremo: cada interrogante, una carcajada segura. 

¿Estilista o actriz?
-Llevo una doble vida maravillosa. Soy una actriz. Me desenvuelvo de la mejor manera frente a la cámara y lo disfruto como el mayor de mis juegos y de mis fantasías. Aunque no he tenido la oportunidad de estudiar, sí de aprender actuando al lado de los grandes, dirigida por los grandes y en grandes producciones. Una carrera corta, pero sustanciosa. Pero hay una vida real que llevo de mi primera profesión, que es la peluquería.

¿Qué fue lo más complicado de interpretar a un sicario?
-En algún momento pensé que había sido un error aceptar el papel. Hubo un conflicto donde la actriz tenía todas las ganas y la ilusión de desarrollar este personaje, pero Endry Cardeño estaba bastante temerosa de hacer el ridículo. No me gusta cuando le ponen una peluca y unos tacones a un hombre y nos interpretan desde un cliché y una parodia; por lo tanto, por respeto a la actuación y a esa bandera gay que tengo, siempre digo que ese trabajo es mejor que nos lo den a los transgeneristas. Entonces en venganza a todo eso, tenía que hacerlo muy bien; y, pues espero, que a la gente le guste. Hice mi trabajo a conciencia, con el mayor de los esfuerzos, sacrifiqué todo de mí para dar lo mejor.

¿Endry tiene cicatrices?
-Síiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii: acá (se toca el rostro en dos partes) me mordió un perro y en esta me caí de un techo cuando era más pequeña, y era insoportable.

¿Qué cosas de su personalidad le prestó al personaje?
-Soy una persona afortunada, porque he tenido la oportunidad de vivir los espacios más oscuros y las luces más rutilantes. Por lo tanto, nada me lo tienen que contar. He tenido la oportunidad de vivirlo en primera persona y puedo decir que eso me ha servido y me ha dado herramientas para poder sumergirme en un mundo tan sombrío, como es el de la delincuencia y el de un asesino como lo es Cicatriz. Puedo decir que he tenido muchas cicatrices al frente, pero aquí estoy enfrente tuyo. El reto más importante, ya te imaginarás, es desprenderme de toda mi parte femenina.

¿Cómo asumió esa transformación?
-Realmente me destransformé (risas). Yo no tuve una caracterización, tuve una descaracterización. Eso también es un caso excepcional dentro de lo que está pasando con mi carrera profesional. Me desprendo de todo, de mi maquillaje, de mi vanidad, de mi parte femenina, vendo mis senos, oculto toda mi figura, silueta, que ha sido una construcción de muchos años. Nunca, te lo juro, me había puesto frente a una cámara sin gota de maquillaje. Jamás me había recogido el cabello hacia atrás. Hoy le presento a Colombia mis maravillosas entradas que, aparte de mi genitalidad, creo, es lo único que me hace masculina realmente.

¿Qué fue lo que más le costó de volver a ser hombre?
-Uy, definitivamente manejar la voz. Controlar mis esessssss que son bastante pronunciadas. Engrosar la voz y quitarle mi manera tan singular de hablar. Desde lo femenino te puedo hacer 100 mil voces, desde lo masculino era mucho más difícil. No podía matizar. Con Cicatriz me tocó matar ese demonio que soy.

La corporalidad no fue tan difícil. A mí me hace actriz el ser casi una imitadora. Desde chiquita emulaba a mis profesores, compañeros, a todo el mundo. Era asumir unos movimientos masculinos teniendo cuidado de no caer en una exageración y de no convertirme en el malandro cliché.

Se atreve a decir, ¿quién es en verdad Endry frente al espejo?
Soy una persona llena de inseguridades, con muchas preguntas, pero también con el ánimo de responderlas. Soy de los que huyen de la tristeza y el fracaso. Voy en búsqueda de la felicidad.

A propósito de la serie Fugitivos, ¿se ha fugado alguna vez?
-Me fugué varias veces de muchos lados. Más que fugarme, me escapé de muchas cosas malas que me iban a pasar. Encontrarme con Cicatriz fue volver a la aventura de mi adolescencia, de manejar una moto, disparar un arma, de agarrarme a puños con el papacito de Emmanuel Esparza. Me hubiera encantado estar divina para José Narváez y Emmanuel Esparza, pero bueno...

¿Cuál es su fantasía sexual?
-Uffffff, tengo demasiadas, pero también he realizado muchas. No me ha pasado nada en un avión. Sería muy delissssss que me sucediera algo en un viaje muy largo.

¿Quiénes podrían participar de esa fantasía sexual?
Emmanuel Esparza, José Narváez, Jorge Soto. Aquí en Colombia hay un buen casting. Y una inmunda, sin gota de maquillaje (hace pucheros). 

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